jueves, 4 de diciembre de 2014

Por qué te interesa la ciencia ficción

No sorprendo a nadie si hablo de mi interés por la ciencia ficción; desde pequeño me ha fascinado, de forma que mi primera novela pertenece a este mismo género. Pero, lo que pretendo con esta entrada, es precisamente hacer ver al lector, a ti que estas leyendo, que probablemente también te interesa la ciencia ficción.

Como he podido comprobar a lo largo de estos años, la gente, por lo general, suele preferir otro tipo de historias —más realistas, suelen afirmar—, que traten sobre asuntos cotidianos o hechos historicos, más cercanos a nuestra realidad. Y más allá de mi percepción, se puede comprobar que no es habitual encontrar libros de ciencia ficción entre los más vendidos, al menos en España.
Por lo tanto me gustaría dar una nueva perspectiva al asunto, para aquellos que creen saber lo que les ofrece la ciencia ficción, o en que consiste, más allá de los estereotipos habituales.
"Pero es que todo eso del futuro, naves espaciales y cosas tecnologicas es muy friki, a mi no me va."
Esa es más o menos la idea que quiero desterrar: la ciencia ficción no es Star Wars (no únicamente). El problema es que a menudo la gente se queda en lo superficial, precisamente en toda la parafernalia tecnológica. Y ni toda la ciencia ficción es igual, ni la ciencia y lo tecnológico suelen ser el mensaje a transmitir.
La relación entre un padre y su hija también
puede ser el núcleo de una historia de ciencia ficción.
Porque la ciencia ficción al fin y al cabo, la buena ciencia ficción, nos habla del ser humano; la parte técnica queda relegada a menudo a un segundo plano, y la situación futurista o la cultura con sus elementos retro/neo-tecnológicos no son más que un telón de fondo. Lo importante al final en la ciencia ficción, va más allá de una simple aventura, y más allá del marco de la civilización que se presente. ¿Y qué es lo que nos interesa al final de las grandes historias, aquellas que nos marcan y que siempre recordamos? El factor humano. No puede ser de otra forma; una buena obra de ciencia ficción, pudiendo contener aventuras, romance, humor... En definitiva, pudiendo ser tan entretenida como cualquier otra historia o pudiendo incorporar una épica y un dramatismo dignos de otras grandes obras, nos presenta además personajes creibles, que deben enfrentarse a su propia condición.
Podría parecer entonces, que si la única diferencia entre estas y otras historias se da en el marco que las rodea, por muy buenas que sean, tampoco tienen por que tener más valor añadido. Nada más lejos de la realidad, porque porque en este tipo de narrativa, se presentan situaciones y retos tanto personales como sociales que aún no nos han afectado, pero que muy probablemente nos afectarán, como se va viendo a medida que avanzan los años. ¿Cómo debe enfrentarse el ser humano a ciertos cambios tecnológicos, como enfocar la colonización del espacio, y que supondrá eso, más allá de los recursos económicos y tecnológicos, para los hombres? ¿Cómo sería la vida de una persona que se criara en Marte, como vería a los terráqueos? ¿Que opciones le quedarían a dos astronautas que descubren una fuga de oxígeno, sabiendo que al menos uno de ellos podría sobrevivir; qué sería lo más correcto? ¿Hasta que punto la tecnología afectará a nuestras vidas y la sociedad, nuestra forma de pensar y ver el mundo?
Como estas, hay muchas otras preguntas que dificilmente se pueden evaluar desde otra perspectiva, y ahí está el principal valor de la ciencia ficción y lo que se pretende analizar y responder en estas historias.

La ciencia ficción puede ser también muy divertida.
Dicho esto, no pretendo engañar a nadie. La parte tecnológica es importante, y muchas veces conforma la base sobre la que se erige todo lo anterior. Pero eso no hace sino más interesante el asunto, porque obliga al lector a valorar otras cuestiones sobre los limites de la ciencia y lo práctico de ciertos avances. En algunos casos, en la llamada ciencia ficción hard (dura) presentan ideas originales y posibles soluciones tecnológicas con todo lujo de detalles, de forma que a veces
hasta predicen futuros avances, como se puede ver en "20.000 leguas de viaje submarino", de Julio Verne.
Y lógicamente tenemos por otro lado obras que se alejan de cualquier complicación antropológica o científica para centrarse en la aventura, por ejemplo con el subgénero space-opera, llegando a ser, en ocasiones, simplemente narrativa fantástica. Pero a menudo se entremezclan estos subgéneros, de forma que uno puede encontrar elementos de todos ellos en una misma obra. —Eso he intentado en mi primera novela: "Último Amanecer"

Julio Verne, una de las mentes más
brillantes que ha tenido la ciencia ficción.
En cualquier caso, como mínimo, siempre aprenderéis algo nuevo, y veréis los avances científicos y tecnológicos con otra perspectiva.

Confío en haber despertado en vosotros interés por el tema y que os animéis en el futuro a darle una oportunidad a este género tan interesante, o haber contribuido al menos a que lo veáis con otros ojos. 
Para terminar, os recomiendo a aquellos que queráis empezar con ello, que comencéis por los relatos cortos de Arthur C. Clarke; son fáciles de leer, no requieren conocimientos científicos complejos y son sumamente interesantes, contando con situaciones tan variadas como pueden ser, la perspectiva de otra civilización inteligente, o simplemente el misterio de un asesinato en los años setenta, sin ningún tipo de elemento futurista.
Y si os gusta el cine, os propongo también la brillante Gattaca.

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