jueves, 16 de octubre de 2014

"¡UN GIGAVATIO!"

Con esa frase expresaba su asombro el doctor Emmet Brown en los cincuenta, al explicarle el joven Martin la energía necesaria para hacer funcionar el DeLorean como máquina del tiempo.
Bueno, al menos en el doblaje castellano, porque en v.o. especifica: ¡ONE POINT TWENTY-ONE GIGAWATTS!

Y es que según le explicaba, la única forma de conseguir esa energía tan rápido en esa época, era mediante un rayo. Pero claro, ¿cómo se va a predecir dónde caerá un rayo? Por suerte Martin conservaba el panfleto que aquellas señoras, al principio de la película le dan tratando de concienciarle para que colabore en salvar el reloj de la torre. Al final todo desenlaza en la preparación de un plan para aprovechar ese rayo, y gracias a ello Martin consigue regresar felizmente a su hogar, donde de nuevo aparece Doc para meterle en otra aventura.

Y diréis: ¿Qué narices tiene que ver esto con el blog?

Y respondo: Es mi blog y escribo lo que me da la gana.

Pero es que además, en este caso tiene relación con mi primera novela, pues estando yo una tarde de sábado sentado frente al ordenador en la azotea, un rayo alcanzó la antena de televisión de mi tejado y se hizo la total oscuridad en mi casa y el resto del barrio.

Lo siguiente fue bajar de la azotea en unos 2.33 segundos, ya que en caso de que no hubiera dado en la antena probablemente no lo habría pasado muy bien ahí arriba. Y aunque mi cabeza me decía que ya no había nada que temer, mi cuerpo insistía en bajar un par de pisos, por si las moscas (o más bien por si los rayos)

Las consecuencias, aparte del apagón, se tradujeron en que perdimos la línea telefónica, se estropeó el router, el teléfono fijo, las entradas HDMI y de antena de la televisión, y mi amado ordenador.
Mi pobre fuente de alimentación.

Así que minutos después, temiéndome lo peor, pero deseando lo mejor, abrí la torre y extraje la fuente de alimentación. Mi intención era coger otra de las que tengo y sustituirla, pero descubrí para mayor alegría que justo mi ordenador tenía una fuente de alimentación distinta a todas las demás en mi poder.
Y no es que me preocupara el contenido del ordenador, yo ya sabía que estaba a salvo, pero es que en él tengo todos los programas con los que trabajo, y más aún, con los que estaba maquetando el libro.

Al final tuve que extraer el disco duro para sacar todos mis escritos y poder trabajar esta semana, y sustituí el modem estropeado por el de la compañía anterior, lo que me obligó a aprender a reconfigurar un modem. Pero al final no he podido pararme a reinstalarlo todo en otro ordenador, y he decidido esperar a que me traigan otra fuente en la tienda.

Y este es básicamente el motivo por el que mi libro no está ahora mismo en amazon, por si os lo estabais preguntando.

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